FILOSOFÍA DE PARMENIDES DE ELEA
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Si para Heráclito el movimiento forma parte del ser de las cosas, aun cuando en el fondo de éstas haya una armonía que las unifica, lo que va ser Parménides es negar el cambio, al llegar a la inusitada conclusión de que éste es una mera ilusión. La verdadera realidad, el ser, es estático o inmutable porque el cambio sólo genera contradicciones imposibles de ser captadas por el pensamiento.

Parménides era originario de Elea, ciudad de mediodía de Italia, Fundó una escuela que se llamaba eléatica, en honor al nombre de la ciudad; de ahí también que sus seguidores o epígonos, Meliso y Zenón, sea conocidos en a historia de la filosofía con el nombre de los jóvenes eleátas.

Parménides presenta su filosofía por medio de un poema sobre la naturaleza, donde dice que conducido por doncellas solares que le muestran el camino de la luz, para finalmente llevarlo a la morada de la diosa de la verdad, quien le revelará lo que es el verdadero.

En Parménides la filosofía es concebida como un saber revelado, como un don otorgado por los dioses, ya que la diosa de la verdad le revela la verdad de todo. En su poema filosófico, Parménides nos habla en términos generales, de dos caminos por los que podría transitar el pensamiento, pero uno de ellos es prácticamente imposible de recorrer.

A) El camino del la verdad

Es un camino resplandeciente, lleno de luz. Es el camino de la razón, y nos muestra que aquello que no puede decir o pensar no existe. En realidad, el no ser no existe porque ni siquiera podemos pensarlo. Parménides llega entonces a la tajante conclusión de que el ser y el no ser no es.

Aunque los sentidos nos muestren, palpablemente, que las cosas cambian de un momento a otro, que puede ser y no ser al mismo tiempo, la razón que es la única que nos proporciona la verdad, atestigua que el no ser es absurdo e imposible de ser pensado, pues en la medida que lo pensamos ya es; que lo único que podemos pensar es el ser.
De esta manera resulta que en Parménides ser y pensar es lo mismo. “Es una misma cosa el Pensar con el Ser”, dice él en su célebre poema.

La diosa de la sabiduría le revela al filósofo la verdadera naturaleza del ser. Esta naturaleza es descubierta por la razón según la cual el movimiento no existe, es mera apariencia, pues si existiera también sería posible el no ser, lo cual no sería factible, pues Heráclito, al conferirle realidad al movimiento, concluye que somos y al mismo tiempo no somos, si bien dicha opinión, por contradictoria, choca con la razón que sólo puede pensar el puro ser.
Ahora bien, ¿Qué es el ser? De acuerdo con la premisa o idea básica de que el ser es y el ser no es, Parménides sólo se concreta a dar a algunos atributos o características del ser, que se supone le son reveladas por la diosa de la sabiduría; estas son:

· El ser es eterno porque no tiene principio ni fin; si tuviera principio, antes de ser estaría el no ser, que, como ya vimos, no es posible que sea. Igualmente, si tuviera fin estaríamos ante la misma situación.

· El ser es increado, pues, si se hizo o generó, se dice que fue y entonces ya no es; y si va a llegar a ser, significa que aún no es, pero esto es imposible porque el no ser no puede pensarse.

· El ser es indivisible. Si el ser fuera divisible, tendría cabida el no ser una y otra parte. Por ejemplo si dividiéramos el ser en dos partes, sería necesario para que fuesen distintas decir que una es y la otra no es, y esto, lógicamente, dentro del pensamiento de Parménides no es posible.

· El ser es inmóvil. El ser no puede moverse, so lo hiciera se trasladaría de lo que es a lo que no es. Nuevamente se presenta aquí lo absurda nación de no ser que ya vimos: que no es posible concebirla.

· El ser es pleno y finito. Quiere decir que el ser llena todos los lugares; el ser no puede cambiar de lugar, es inmóvil. Que sea finito significa que es
pleno. Si fuera infinito entonces le faltaría algo, le faltaría un no ser.
La plenitud del ser es presentada por Parménides por una esfera, figura que para los griegos era la más perfecta. La diosa le habla a Parménides de una verdad bellamente circular y de inconmovible entraña; todo está lleno ser, de un ser continuo y plano que no admite destrucción ni indigencia.

B) El camino de las apariencias

Según nos sigue relatando Parménides en su poema, el otro camino que le enseña la diosa de la sabiduría, pero tan sola para apartarlo vehementemente de él, es el de las apariencias o de la mera opinión donde todos nos es proporcionado por los sentidos (vida, oído, tacto, olfato, gusto).
Ahora bien, este camino trillado o muy común que recorren los mortales ignorantes no es más que un mundo falso, por o que la diosa le aconseja al filósofo que se aparte de él, que abandone este camino por “donde los mortales de nada sabedores, bicéfalos, yerran perdidos” y se tornan “sordos, ciegos, estupefactos”, como de raza demente.
En efecto, los sentidos nos conducen a un mundo cambiante, el mundo en el que reparaba Heráclito: que es y no es al mismo tiempo. Cosa absurda que el pensamiento debe rechazar. La verdad de todo es que los hombres ofrecen una diversidad de nombres o de opiniones sobre el falso mundo que of
recen los sentidos. Sin embargo, la esencia del ser es completamente ajena a estos cambios y confusas opiniones, pues, como vimos, el ser es uno, eterno, indivisible, inmóvil, pleno y finito.

El mundo de las apariencias es aquel que se le presenta al hombre en forma inmediata. Según el filósofo de Elea, los mortales vieron las cosas contrarias, asignándoles una diversidad de nombres, lo cual propició errores y múltiples confusiones. Los sentidos nos revelan un mundo en constante cambio, un mundo diseñado con base en pugnas y luchas de contrarios, como ya decía Heráclito; sin embargo, por la razón no existe más que la unidad.

Según Parménides, este mundo de apariencias revelado por los sentidos está condenado a perecer, a no ser, a diluirse en la nada. El mundo de las apariencias es a fin de cuentas un mundo múltiple, temporal, divisible, cambiante infinito, es decir, insaciable.
Biografia.
(Elea, actual Italia, h. 540 a.C.-id., h. 470 a.C.) Filósofo griego. Apenas se conocen datos fiables sobre la biografía de Parménides. Su doctrina, todavía objeto de múltiples debates, se ha reconstruido a partir de los escasos fragmentos que se conservan de su única obra, un extenso poema didáctico titulado Sobre la naturaleza.

Partiendo de la identificación del plano lógico con el ontológico, es decir, tras considerar que nada en el mundo puede contradecir lo que es necesario desde el punto de vista del pensamiento, Parménides realiza un análisis del «ser» o «lo ente» que le lleva a negar la pluralidad y el movimiento.

Esto es así porque el ser no puede ser engendrado, pues en ese caso él mismo no sería el arché (principio) de todas las cosas; no puede cambiar, porque en ese caso devendría una cosa distinta de lo que es, es decir, no-ser, y el no-ser es inconcebible; tampoco puede estar dividido, pues entonces debería estar separado por algo distinto de sí mismo, lo que implicaría de nuevo el no-ser. De todo ello deduce que lo ente es inmutable, único, eterno e indivisible, y que la pluralidad y el movimiento son irracionales e ininteligibles, pura apariencia.

Tomado de:

http://filosofiahoy.wikispaces.com/La+filosof%C3%ADa+de+Parm%C3%A9nides

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/parmenides.htm
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